martes, 13 de mayo de 2008

Siempre nos quedará Alicante

En una de esas esporádicas visitas que el aforado alcalde alicantino hace a su despacho del Ayuntamiento desde la cumbre valenciana del consell, y desde el púlpito que le da la experiencia nos avisa de que el fin del mundo está cerca.

Dice que Etelvina huye de Alicante porque el cargo le venía grande y a mi me suena esto a “Duelo en Ok Corral”, esta ciudad es demasiado pequeña para los dos, así que larguémonos ambos.
Ahí se quedan Sonia Castedo y Roque que se llevan bien.

Un par de días después y como vaticinó el agorero, el mundo se acaba. Zaplana deja la política por la puerta más grande, la que da al camino de las baldosas amarillas y que lleva, directamente al castillo de la Telefónica y los dos millones de euros al año.

Telefónica, dicen, es el INEM de los más ricos.

Y me viene a la memoria Remedios Amaya cantando descalza aquello de ¿Quién maneja mi barca?, y es que cuando la barca se hunde los primeros no son las mujeres y los niños , sino los roedores del papel moneda y los expertos escaladores.

Ojo.

Que el huido llama huidora a la que huye mientras que el mejor huido de todos se larga con la banca; impar y pasa.

Yo, por si sirve de algo me daré de baja del teléfono, éste ya ha ganado bastante con mi dinero.
En cualquier caso, siempre nos quedará Alicante.

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